El Portal de los Salvadoreños

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Oración a la Bandera Salvadoreña



La “Oración a la Bandera”, del autor salvadoreño, Dr. David J. Guzmán ganó un certamen poético, a nivel nacional, efectuado en 1924, por el Ministerio de Instrucción Pública de esa época , fue reconocida oficialmente el 28 de febrero del año 2001 y adherida a la Ley de Símbolos Patrios, estableciéndose que los estudiantes de los centros de enseñanza parvularia, básica y media, oficiales y privados, deberán recitarla en coro, durante los días cívicos, el primer día de clases del año y de cada semana antes de iniciar las labores educativas, bajo la inmediata dirección y vigilancia de sus profesores.

Asimismo, se plasmó en dicha ley, que la Oración a la Bandera también deberá recitarse en coro, en todo acto cívico y podrá incluirse en el desarrollo de cualquier otro acto, cuando se considere pertinente.

“Dios te salve, Patria Sagrada, en tu seno hemos nacido y amado; eres el aire que respiramos, la tierra que nos sustenta, la familia que amamos, la libertad que nos defiende, la religión que nos consuela.

Tú tienes nuestros hogares queridos, fértiles campiñas, ríos majestuosos, soberbios volcanes, apacibles lagos, cielos de púrpura y oro.

En tus campos ondulan doradas espigas, en tus talleres vibran los motores, chisporrotean los yunques, surgen las bellezas del arte.

Patria, en tu lengua armoniosa pedimos a la Providencia que te ampare, que abra nuestra alma al resplandor del cielo, grabe en ella dulce afecto al Maestro y a la Escuela y nos infunda tu santo amor.

Patria, tu historia, blasón de héroes y mártires, reseña virtudes y anhelos; tú reverencias el Acta que consagró la soberanía nacional y marcas la senda florida en que la Justicia y la Libertad nos llevan hacia Dios.

¡Bandera de la Patria, símbolo sagrado de El Salvador, te saludan reverentes las nuevas generaciones!

Para ti, el sol vivificante de nuestras glorias, los himnos del patriotismo, los laureles de los héroes.

Para ti, el respeto de los pueblos y la corona de amor que hoy ceñimos a tus inmortales sienes.”