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Ahtzic Silis: "Flores y Espinas"  
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Ahtzic Silis, artista y diseñador franco-salvadoreño, cuyas técnicas (hierro forjado, cerámica, fotografía,…) enlazan la escultura, el diseño gráfico, la arquitectura, la decoración de interiores…

Ahtzic Silis forma parte de una generación desencantada, la de los niños de la guerra. Nacido en El Salvador el 20 de noviembre de 1972, conoció la ignominia de la guerra civil que minó su país y luego la frágil paz que aún continúa desarticulada.

En el Arte, encontró el medio de descubrirse comprometiéndose al mismo tiempo en un combate personal: «Mi papá era comandante guerrillero. Un héroe. Fue él quien nos inculcó su sueño de un mundo diferente. Al no sentirme preparado para tomar las armas, me vi obligado a buscar otras opciones. En el arte encontré un recurso que, al mismo tiempo, me brindaba la posibilidad de saber quién era yo y seguir avanzando por aquel camino de lucha.

Adoptar al arte como proyecto de vida implica riesgos muy grandes: no basta con sentirte artista, debes aprender a serlo y a vivir aceptando esa responsabilidad. Experimentar los límites de los dolores del alma, reconocer tus temores y debilidades, abrazar tus ansiedades, pasiones y obsesiones, y querer reunir el resultado de tus alegrías y padecimientos en una obra de arte no es todo lo que necesitas para ser artista, y es ahí donde comienza mi viaje...»

Es así como en un pequeño país, devastado por la violencia y la ausencia, creció Ahtzic; un El Salvador que dejaba muy poco espacio a jóvenes creadores. Debido a la falta de iniciativa colectiva de los artistas e instituciones salvadoreñas, decide viajar, abandonar su país e ir al encuentro de otros pueblos, de otras culturas, de otras técnicas. Comienza su viaje por Centroamérica, México, Turquía y finalmente Francia, donde vive desde hace algunos años. Francia, en tanto que nueva etapa de éste recorrido le ha permitido evolucionar en la concepción de su obra escultórica, pese a su rechazo del carácter elitista inherente al arte contemporáneo y a cuya producción se ha consagrado Europa.

El mayor problema de Ahtzic radica, no obstante la belleza y originalidad de sus piezas, en encontrar un espacio para exhibirlas: «Por una parte, las galerías no quieren arriesgarse con una obra lejana al marco de referencia artístico de los franceses y por otra, debido a la discontinuidad entre el pasado y el presente, nosotros hasta ahora lo único que hemos proyectado de los mayas es información histórica, la misma que no deja de ser vista como un accesorio eventualmente turístico.»

Crear le permite encontrar respuestas a las preguntas que se plantea, negándose igualmente a aportar explicaciones sobre el porqué de sus obras. Crea para expresar lo que no dice, no sabe decir, o no puede decir. A cada quien queda de elaborar su propia lectura, de encontrar su camino, de hallar sus respuestas en las volutas de hierro forjado o en los glifos mayas de los cuales se inspira Ahtzic. «Mi trabajo como artista intenta fabricar una reinterpretación moderna de toda la pasión contenida en los mitos del libro sagrado del Popol Vuh. Es la magia de esta cultura, a la vez legendaria y maravillosa que permite a mis manos producir.”

El haberla adoptado como principio responde a su deseo de «crear una continuidad que nos permita, en tanto latinoamericanos, reflejarnos como cultura y nos brinde la capacidad de desarrollar ese potencial y esa energía que sólo nuestro continente es capaz de inventar. Con mi trabajo intento establecer un eslabón entre lo que ellos fueron y lo que hoy nosotros somos o pretendemos ser. Si no sabes de dónde vienes y hacia dónde vas, tu trabajo carece de sentido.»

A su búsqueda artística a través de la reinterpretación de la civilización maya, se une su deseo más personal de transformar el mundo, de que el arte se convierta en una respuesta concreta a nuestros problemas de educación, salud y bienestar social, y nos empuje a su vez a volvernos protagonistas de un cambio. Un cambio que nos «autorice» a abandonar nuestro papel de espectadores, a transgredir las fronteras internas que nosotros mismos hemos creado. Es en el núcleo de su lenguaje gráfico que Ahtzic Silis traza toda la sabiduría que necesita como artista, para sondear la invisibilidad de las masas y comprender sus ilusiones, obteniendo asi el desencadenamiento de ideas y formas que se traduce en cada una de sus piezas. De allí, la interpretación del mundo y los símbolos que intenta comunicar... Si el hierro puede parecer frío y rígido, una vez trabajado por Ahtzic Silis, adquiere formas y se convierte en aire, llamas, encaje, volutas.

El escultor-herrero le presta vida, le da un alma. Se vuelve algo vivo, la herrumbre lo calienta, le aporta colores y nueva textura hasta que el Artista decide que así es, que así será. Cada obra tiene su vida propia más allá de la que cada uno de nosotros pueda prestarle. Basta entonces con dejarse mecer por su silencio...

La serie “Flores y Espinas”

Flores y Espinas es ya en sí un sendero abierto al diálogo. Un tejido de conversaciones visuales entre estéticas distintas, un abanico de enfoques creativos sobre temáticas escogidas concebido como una invitación a opinar, a decodificar, a indagar no como espectadores, sino como protagonistas, a aquellos que exponen en el espacio artístico que les obsequia el artista franco-salvadoreño Ahtzic SILIS.

La presencia dentro de la serie del trabajo de otros creadores, simboliza de manera tangible ese diálogo, lo perpetúa y lo sella. Allí quedan, dentro de una escritura abierta, generosa y de continuidad infinita, las huellas de simbiosis improbables, el pasaje marcado de otras manos, el paisaje íntimo de otras poéticas, otras sensualidades, otras sexualidades. Ciudades dentro de la ciudad, órbitas particulares balanceándose entre ritos individuales y sueños comunes, entre universalidades desgranadas en múltiples perspectivas y particularidades que se hacen visibles gracias al todo. Ello, a la imagen de la sociedad moderna, de la noción misma de identidad efímera, heracliteana, que cada día se reinventa y nos reinventa, en tanto que ciudadanos del mundo.

Siendo así, nos parece que ha llegado el tiempo de trasladar ese intercambio de visiones a espacios que le enriquezcan y de confrontarle a otras humanidades; de convocar nuevas voces creadoras, nuevas representaciones, otras materias y estilos, lo cual significa extirparle la ubicuidad natal, levantar anclas y dejar atrás el amparo de sus muros, hacer del gesto una necesidad y un desafío.

Tras 10 años de exilio del artista, El Salvador se convierte en un destino obligatorio y necesario, en un retorno a una negación calculada sin la cual la serie nunca habría nacido... siempre tras la promesa de otras risas de espinas, de otro llanto de flores... en busca de amores perdidos...

• Flores y Espinas ha sido expuesta en:

- Marzo 2011, Semana de la Francofonía, La Habana, Cuba.
- Mayo 2010, Festival de la Diversidad Cultural, UNESCO, Paris, Francia
- Noviembre 2009, Regards sur l'Amérique Latine,
  SCOPE2 & TRILLES-DUMONT architectes, Paris, Francia
- Febrero 2009, Pangea Marsella, Francia

 

 
 
 
 


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